Tratamiento

Cuando la función y la armonía facial tienen un mismo origen.
Procedimiento
La posición de los maxilares influye en mucho más que la mordida. El maxilar superior y la mandíbula forman parte de la arquitectura sobre la que se construye el rostro: su posición condiciona la oclusión, la masticación y, en determinados pacientes, la vía aérea, pero también influye profundamente en el perfil, la proyección del tercio medio, la posición de los labios, el mentón y la relación entre los tejidos blandos.
La cirugía ortognática permite modificar la posición de los huesos faciales para tratar determinadas alteraciones dentofaciales y buscar un equilibrio entre función, estructura y armonía facial.
No se trata únicamente de conseguir que los dientes encajen. Se trata de comprender por qué no encajan y cómo esa anatomía influye en el rostro.
Beneficios
Análisis
Cuando observamos una cara, vemos la piel, los labios, el mentón o la línea mandibular. Pero debajo de todo ello existe una estructura ósea que condiciona gran parte de su forma. El maxilar superior proporciona soporte al tercio medio facial; la mandíbula define gran parte del tercio inferior; el mentón influye directamente en el perfil y en la transición con el cuello.
Una discrepancia entre los maxilares puede influir en:
Tratamos una alteración dentofacial dentro de una persona, no una mordida aislada.
Tratamiento a medida
Dependiendo del diagnóstico, la cirugía puede actuar sobre uno o ambos maxilares y, cuando está indicado, incluir la corrección del mentón como parte del plan global.
La posición del maxilar superior influye en la mordida y en el soporte del tercio medio facial. Su reposicionamiento puede modificar la oclusión, la exposición dental, el soporte del labio superior y las proporciones faciales para mejorar la relación con la mandíbula y con el resto del rostro.
La mandíbula tiene un papel fundamental en la función y en la arquitectura del tercio inferior facial. El objetivo no es simplemente avanzar o retroceder una mandíbula: es posicionarla donde función y armonía encuentren su mejor equilibrio posible.
Cuando la alteración no depende de un único maxilar, puede plantearse una cirugía bimaxilar que permite trabajar sobre la relación entre ambas estructuras y realizar una planificación global de la oclusión y del equilibrio facial. No movemos dos huesos de forma independiente: reorganizamos la relación entre ellos.
En determinados pacientes, la posición de los maxilares puede corregirse adecuadamente y, aun así, existir una indicación para modificar de forma independiente la posición, altura o simetría del mentón. Cuando está indicada, la mentoplastia forma parte de la planificación global del tercio inferior facial.
El estudio clínico, el análisis de la oclusión y las pruebas de imagen permiten diseñar una estrategia individualizada. La planificación virtual tridimensional ayuda a estudiar los movimientos óseos y trasladar el plan al quirófano, pero la tecnología no sustituye al diagnóstico ni al criterio quirúrgico.
El lifting inverso
"La cirugía ortognática no consiste únicamente en mover los maxilares hasta conseguir una buena mordida. Consiste en encontrar el punto en el que estructura, función y armonía facial trabajan juntas."
Existe una relación especialmente interesante entre la cirugía ortognática y la cirugía de rejuvenecimiento facial. En un lifting reposicionamos los tejidos blandos sobre su estructura de soporte; en la cirugía ortognática modificamos precisamente ese soporte profundo, y los tejidos que se apoyan sobre él se adaptan a una nueva arquitectura. Por eso me gusta entender determinados movimientos ortognáticos como una forma de «lifting inverso».
La cirugía ortognática es tridimensional: los maxilares no se desplazan únicamente hacia delante o hacia atrás, sino que su posición debe analizarse en proyección, altura, anchura, simetría, rotaciones y respuesta esperada de los tejidos blandos. Cada movimiento influye en diferentes zonas del rostro, y en muchos pacientes forma parte de un tratamiento coordinado con ortodoncia dentro de un mismo plan.
Un buen resultado no puede medirse únicamente observando una radiografía o comprobando que los dientes encajan. Debe existir mejora funcional, estabilidad y una integración coherente del cambio facial con la anatomía y la identidad del paciente. La cirugía modifica estructuras; el resultado lo vive una persona.
Dudas frecuentes
No. Es una cirugía fundamentalmente funcional que corrige la mordida, la respiración y la posición de los maxilares. La mejora estética del rostro es una consecuencia natural del reposicionamiento óseo.
En la mayoría de casos sí. La ortodoncia prepara la posición dental antes de la cirugía y afina la oclusión después. Trabajamos de forma coordinada con tu ortodoncista durante todo el proceso.
El ingreso hospitalario suele ser de 1-2 noches. La inflamación más intensa dura 2-3 semanas y la reincorporación a la vida laboral se produce entre las 3 y las 4 semanas. La mordida se estabiliza durante los meses siguientes.
No. Todas las incisiones se realizan por el interior de la boca, por lo que no queda ninguna cicatriz visible en la piel.
Sí. En pacientes seleccionados puede asociarse a mentoplastia, rinoplastia u otros procedimientos para conseguir un resultado facial más completo y armónico.
El precio se determina de forma personalizada en la primera consulta, ya que depende de la complejidad de cada caso y de la técnica empleada. Tras la valoración recibirás un presupuesto cerrado y sin compromiso que incluye la intervención, la anestesia y todas las revisiones del postoperatorio.
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