El Doctor
Cirugía Oral y Maxilofacial · Cirugía Plástica Facial
Comprender el rostro antes de transformarlo.
Cada rostro tiene una anatomía, unas proporciones y una identidad propias. Mi forma de entender la cirugía comienza por comprenderlas para diseñar tratamientos que busquen el equilibrio entre armonía, naturalidad y función.

El cirujano
Soy Juan Antonio Fernández, especialista en Cirugía Oral y Maxilofacial, y he orientado mi formación y mi práctica hacia la Cirugía Plástica Facial.
Elegí la cirugía maxilofacial porque quería profundizar en una de las regiones anatómicas más complejas del cuerpo humano: la cara y el cuello. Esa formación me ha permitido comprender el rostro desde diferentes perspectivas: su estructura ósea, sus tejidos blandos, su función y las relaciones que existen entre todos ellos.
Hoy, esa visión global constituye la base de mi manera de analizar, planificar y entender cada cirugía. No trato estructuras aisladas: trato de comprender el papel que cada una desempeña dentro del rostro.

Mi historia
Cuando elegí la Cirugía Oral y Maxilofacial, una de las primeras áreas que despertó mi interés fue la microcirugía reconstructiva. Me fascinó descubrir cómo la cirugía podía reconstruir estructuras dañadas por un traumatismo o por las secuelas de una enfermedad y devolver, en la medida de lo posible, aquello que se había perdido: función, forma y calidad de vida.
Al comienzo de mi residencia descubrí otra forma de intervenir sobre el rostro: la Cirugía Plástica Facial. La rinoplastia, la cirugía ortognática y, después, el rejuvenecimiento facial despertaron en mí una pasión diferente. Encontré una disciplina en la que convergía todo aquello que buscaba en la cirugía.
Anatomía. Precisión. Técnica. Función. Estética.
Desde entonces, la Cirugía Plástica Facial dejó de ser simplemente una parte más de mi especialidad. Se convirtió en la dirección hacia la que quería orientar mi carrera.
Una vocación construida
Durante mi residencia continué formándome en las diferentes áreas de la Cirugía Oral y Maxilofacial. Sin embargo, mi tiempo fuera de la actividad asistencial comenzó a tener una dirección cada vez más clara.
Dediqué los cursos, congresos, sesiones clínicas y estancias formativas que pude a profundizar en la Cirugía Plástica Facial. Orienté muchas de mis sesiones dentro del servicio hacia esta área, estudiando y compartiendo temas relacionados con la rinoplastia, la cirugía ortognática, el rejuvenecimiento y otras áreas de la cirugía facial.
Lo que comenzó como un interés se convirtió progresivamente en el eje de mi formación. Cuando terminaba mi actividad obligatoria, era aquello sobre lo que seguía estudiando.
Probablemente esa sea una de las formas más sinceras de descubrir a qué quieres dedicarte.
Mi visión
"Antes de decidir qué cambiar, necesito comprender por qué ese rostro es como es."
Dr. Juan Antonio Fernández
Una visión global
Mi formación como cirujano maxilofacial condiciona inevitablemente mi forma de observar un rostro. Cuando un paciente entra en consulta, no veo únicamente una nariz, un mentón o una mandíbula. Analizo proporciones, ángulos, volúmenes y relaciones entre las diferentes estructuras faciales.
Aquello que más llama la atención no siempre es el origen real de una desarmonía. Una nariz puede parecer más prominente por una falta de proyección del mentón. Una alteración del perfil puede tener su origen en la posición de los maxilares. Un cambio en los tejidos blandos puede depender del soporte que existe debajo de ellos.
Por eso, antes de proponer un tratamiento, considero fundamental comprender qué estamos viendo y por qué lo estamos viendo. En ocasiones podemos elegir conscientemente una alternativa menos invasiva que compense o disimule determinados aspectos sin corregir la causa principal.
El paciente debe saber qué estamos tratando, qué estamos dejando sin tratar y qué puede conseguir realmente con cada opción. Para mí, esa comprensión también forma parte de una buena cirugía.
Formación continua
He buscado orientar mi formación hacia aquellos profesionales y centros que podían aportarme nuevas perspectivas sobre la cirugía facial, tanto dentro como fuera de España. Cada estancia, cada mentor y cada equipo me han enseñado algo diferente: en ocasiones una técnica, en otras un pequeño detalle, y algunas veces una forma completamente diferente de abordar un problema.
He aprendido que en cirugía pueden existir distintos caminos para alcanzar un buen resultado. Por eso, mi objetivo nunca ha sido reproducir la forma de operar de una única persona: he intentado aprender de muchas para construir progresivamente la mía.

01
Estancia clínica
Junto a Dr. Alberto Candau

02
Estancia clínica
Junto a Dr. Rolando Carrasco

03
Estancia clínica
Junto a Dr. Arnoldo Rosas

04
Estancia clínica
Junto a Dr. Julián Trujillo
Mi filosofía
01
Los cánones de belleza pueden ayudarnos a analizar un rostro, pero nunca deberían convertirse en una plantilla. Cada persona tiene una anatomía y unas proporciones propias: mi objetivo es comprender cómo interactúan y buscar el mejor equilibrio posible para ese rostro.
02
No busco resultados que hagan evidente la cirugía. Un gran resultado debe integrarse con la anatomía y preservar aquello que hace reconocible a cada persona. El mejor resultado es aquel que nadie identifica como cirugía.
03
De nada sirve conseguir algo bonito si para lograrlo comprometemos su función. Estética y función no son objetivos opuestos: en cirugía facial forman parte del mismo resultado.
Armonía facial
Para mí, la armonía facial puede compararse con la interpretación de una gran composición. Cada instrumento tiene un sonido diferente, cada uno cumple una función, y ninguno, por sí solo, define la obra.
En el rostro ocurre lo mismo. La nariz, el mentón, los maxilares, los pómulos y los tejidos blandos tienen características propias, pero es la relación entre todos ellos la que construye el conjunto.
Mi objetivo no es hacer protagonista a una estructura. Es conseguir que todas funcionen juntas.
La consulta
Creo en una planificación basada en el conocimiento anatómico y en unas referencias estéticas, pero también en la escucha. Quiero comprender qué preocupa al paciente, qué desea cambiar y qué resultado imagina.
A partir de ahí, mi responsabilidad es explicar qué podemos conseguir realmente. En ocasiones significa ajustar unas expectativas que no son físicamente alcanzables; en otras, explicar que el procedimiento inicialmente imaginado no es necesariamente el que mejor responde al problema.
El paciente aporta sus objetivos. El cirujano aporta el conocimiento, el criterio y los límites de lo posible. Y entre ambos construimos un plan realista.

Más allá del quirófano
Una persona con sus propios miedos, con inseguridades, con sueños. Y con expectativas sobre un cambio que, en ocasiones, lleva años imaginando.
Por eso, no quiero que nadie que pase por mi consulta sienta que ha sido simplemente un paciente más. Quiero que comprenda su diagnóstico, conozca las diferentes posibilidades y tenga claro tanto lo que podemos conseguir como aquello que no podemos conseguir.
Creo en una relación basada en la escucha, la cercanía, la honestidad y el acompañamiento durante todo el proceso. Desde la primera consulta. Durante la cirugía. Y a lo largo de la recuperación.
"Detrás de cada paciente hay una persona con sus miedos, inseguridades, sueños y expectativas. Tenerlo presente durante todo el proceso forma parte de mi manera de entender la cirugía."
Dr. Juan Antonio Fernández
Cirujano Oral y Maxilofacial · Cirugía Plástica Facial
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